domingo, 27 de mayo de 2012

La emisora con una sola canción


Pink Floyd - Wish you were here


Encendemos la radio y vamos oyendo lo que emiten diferentes emisoras. La rueda de sintonización sigue girando y escuchamos diálogos, los sonidos armónicos de una orquesta  y finalmente detenemos el dial en la frecuencia que comienza emitir las primeras notas de una guitarra. El audio no es limpio, contiene los trazos sonoros que deja la aguja sobre el vinilo mientras este gira. La melodía desgranada es sencilla y logra que no volvamos a girar el dial en busca de alguna otra emisora. Queremos conocer más esta canción.

Justo antes de cruzar la frontera del primer minuto surge la guitarra que nos mostrará la melodía principal en todo su esplendor. El sonido es mucho más limpio, más directo y fundamentalmente mucho más cercano. El tema ya se ha puesto en marcha. En el 1'30'' la guitarra deja a un lado sus punteos para dejar paso a la voz encargada de la narración. Durante más de treinta segundos voz y guitarra caminan juntos sin la necesidad de más acompañantes. Lo importante es lo narrado y no necesitan adornos o distracciones musicales. En el 2'04'' la percusión hace su aparición y con ella más instrumentos capaces de hacernos valorar la sencillez y proximidad de lo escuchado hasta ahora. Las notas del piano se dejan oír de vez en cuando para aumentar el ámbito sonoro.


En el 2'39'' la guitarra vuelve a desgranar su selección de notas para recordarnos como empezó todo. La melodía es perfecta y logra que nos dejemos llevar por su enriquecedor sonido, pero algo ha cambiado. Las cinco cuerdas cuentan con un inesperado acompañante. La voz principal emprende su propia melodía secundando a la guitarra y tarareando las notas en un tono más agudo. Ese alarde vocal se quedará impregnado en nuestro cerebro y será uno de los principales motivos para volver a escuchar esta canción una y otra vez. Ese alarde, y el Punto de No Retorno que se produce inmediatamente después con la explosión que produce el nombre del tema. Estamos en el 3'16'' y la canción nos explica cual es el motivo principal de esta creación, el mensaje que pretende transmitir no puede ser más sincero y directo: Wish you were here, Ojalá estuvieras aquí. Esa es la idea y ese es el remate idóneo para una estructura y construcción musical tan sencilla como pegadiza.

En el 3'49'' la guitarra apoyada sobre un órgano vuelve a repetirnos una y otra vez las notas que hace algunos minutos encontramos casualmente en un escondido dial de la radio. Esas notas poseen un magnetismo especial y logran hacernos revivir mentalmente lo escuchado previamente sin la necesidad de volver a reproducirlo. Desde el 4'27'' la voz retorna para volver a realizar agudos punteos vocales sobre la melodía establecida. Es una forma perfecta para volver a degustar esas notas tan especiales. Una melodía que podría repetirse una y otra vez sin encontrar nunca su fin. Para evitar interrumpir la melodía a partir del quinto minuto el viento comienza a soplar cada vez más fuerte como queriéndose llevar la señal que llega hasta nuestra radio y de ese modo conseguir dos cosas, primero diluir la canción de los altavoces y segundo activar en nuestro recuerdo el tema. La canción ya está en nuestra memoria y ese sonido de viento evitará un final brusco e innecesario. Las notas ya forman parte de nosotros. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Palabras melosas 43. Fleetwood Mac


"I've been afraid of changing
'Cause I, I've built my life around you
But time makes you bolder, Children get older
I'm getting older too"



Landslide
Fleetwood Mac

martes, 15 de mayo de 2012

Un juego de agudeza sonora


Supertramp - Goodbye stranger


Las notas del primer instante de esta canción aparecen precipitadas, como queriendo dar a entender que quieren llegar rápidamente a nuestros oídos. Es sólo un instante porque acto seguido los acordes del piano se estabilizan para construir unos cimientos sobre los que poblar todo el tema. En el segundo ocho surge la narración necesaria para continuar edificando pero es en el 27'' cuando el estruendo de la batería rompe la tranquilidad reinante hasta ese momento. Únicamente son cuatro golpes de la percusión pero suficientes para presentarse ante nosotros y dejar de manera permanente una ligera base rítmica tras los acordes del piano. Cada golpe de la batería está apoyado por una guitarra casi imperceptible.

El tema sigue avanzando cada vez con más elementos hasta que poco antes de alcanzar la frontera del primer minuto vuelven los golpes de la percusión. Esta vez se dobla la cantidad y tras el octavo golpe musical la canción cambia de dirección. En el 1'14'' la base rítmica continúa pero sobre ella el piano decide aportar algo más que acordes y comienza a desgranar poco a poco unas notas más agudas capaces de engancharnos al tema de un modo más certero. Cuando el piano nos tiene totalmente engatusados con sus sencillas pero hipnóticas notas llegamos al 1'30''. En ese momento la canción vuelve a sufrir otro giro inesperado regalándonos un Punto de No Retorno sorpresivo y tranquilo. La voz principal ha cambiado y nuestro nuevo narrador utiliza el falsete para llamar nuestra atención, para dejarnos su marca en nuestro recuerdo, para que en definitiva, no olvidemos este estribillo nunca más. No es un momento espectacular pero si claramente diferenciador. El tema continúa progresando y en el 1'44'' la batería retoma parte de su protagonismo. En el minuto dos la voz que ya conocíamos regresa para enredarse coralmente con nuestra nueva y aguda compañera.



En el 2'25'' la estructura musical parece volver al comienzo del tema pero incorporando varios sonidos nuevos. Los golpes de la percusión tardan menos en llegar, 2'46'', puesto necesitamos volver a disfrutar con el estribillo y sabemos que la percusión es la antesala de ese estribillo. En el 3'03'' vuelven a aparecer las notas melódicas del piano y dos nuevos invitados. El primero de ellos es un silbido que camina sobre el dibujo planteado por el piano y en el 3'11'' una guitarra se suma a ese mismo trazado. Ocho segundos después vuelve el agudo estribillo para volver a conquistarnos y algo más tarde, en el 3'48'', también regresa la voz principal para entrelazarse con la otra voz que hasta ahora mismo nos guiaba. Ambas voces continúan con su diálogo cerca de medio minuto para dejar de jugar al unísono en el 4'30'' y dejar paso al último giro musical. Los golpes de percusión esta vez no dan paso a las notas del piano sino a una guitarra que estaba deseando acaparar todo el espacio posible. Durante toda la canción ha gozado de apariciones esporádicas pero es ahora cuando puede desarrollar todas sus notas sin tener que ceder el protagonismo a ningún otro instrumento. De aquí hasta el final se convertirá en el único centro de atención.

Mientras nuestros oídos escuchan esa guitarra que ansiaba libertad parece difícil recordar dentro de la misma canción aquellas notas del piano y aquel estribillo tan agudo. Sin embargo la próxima vez que retomemos este tema, y estemos disfrutando con el juego de voces del estribillo, nos será difícil imaginar que al final del tema nos espera una guitarra tan rockera. 

El Disco redondo al que pertenece esta canción aquí.

martes, 8 de mayo de 2012

Palabras melosas 42. Van Morrison


"And as I'm looking at the colour of the leaves,
in your hand.
As we're listening to Chet Baker on the beach,
in the sand"

When the leaves come falling down
Van Morrison

martes, 1 de mayo de 2012

Caminar a hombros de un gigante


Passengers y Luciano Pavarotti - Miss Sarajevo


Los instrumentos que participan en esta canción ya están tocando cuando nosotros, oyentes, irrumpimos en la sala. La sensación que vivimos en los primeros segundos es la de estar llegando, andando, al concierto. Nos vamos acercando al centro del escenario y poco a poco percibimos como todos los rumores sonoros logran ceñirse en el nivel de audio correcto. Los sonidos alcanzan su plenitud cuando nos aposentamos en el centro de la acción. Desde el segundo treinta comenzamos a disfrutar el tema con toda su intensidad. Ahora que todo está en su sitio la voz narradora puede comenzar a expresarse, segundo 38. Bono comienza a cantar rodeado de todos los instrumentos convocados. Únicamente se incorporará un solo invitado más y se hará notar cuando la canción haya sobrepasado su ecuador.



El ritmo sosegado se mantiene durante todo el recorrido que realiza la construcción musical. Paso a paso la canción avanza sin sobresaltos, no los necesitamos para ir desgranando el texto propuesto. En el 1'16'' se incorpora el coro y mantiene la estructura establecida. Esa unión es lo más parecido a un estribillo que vamos a encontrar y se ve salpicada por el agudo falsete que nos regala Bono en el 1'20''. Tras esta mínima agitación el tema continúa con su imperturbable caminar. En el 1'36'' el coro comienza a apoyar la narración principal. Esas segundas voces se convierten en el eco que las palabras de Bono necesitaban para resaltar su presencia. Pasan los segundos y el disimulado estribillo que vivimos en el 1'20'' se repite casi de idéntica forma y fondo en el 2'14''. No es exactamente igual porque un nuevo instrumento ha llegado para hacer que la intensidad de toda la canción comience a despegar. Los violines han llegado para quedarse. Su sonido va de menos a más hasta que en el 2'32'' dejan paso a un Punto de No Retorno vocal impresionante. La voz de Luciano Pavarotti inunda hasta el último rincón de nuestro sistema auditivo y la composición en ese instante queda grabada en nuestra memoria. Toda su intervención es magnética y no podemos evitar quedarnos enganchados a su derroche vocal. Los violines son el aliado perfecto para que su voz se enmarque en el mejor entorno posible. Su increíble voz se extiende durante 82 segundos pero conquista por completo todo el tema. Es un Punto de No Retorno largo pero el tiempo parece evaporarse mientras se produce. Pavarotti se convierte en un Gulliver musical y cualquier cosa que se mida con él se antoja diminuta. La comparación es demoledora. Su voz se encuentra fuera de su escenario habitual pero aún así logra redefinir todo lo que hasta ese momento habíamos oído. 

En el 3'56'' retornan los actores que ya conocíamos pero tras lo que hemos escuchado su vuelta es algo circunstancial. No pueden competir y enseguida donan su espacio para que lo ocupen los violines. Tras la marcha de la voz que logró la exquisitez sonora únicamente ellos se atreven a aportar algo nuevo con su peculiar deambular musical. Su vaivén de cuerdas logra mecernos en el ritmo perfecto para paladear todo el camino recorrido. La canción ya no puede aportarnos nada más y por eso decidimos salir de la sala. Comenzamos a alejarnos mientras nuestra memoria todavía está catalogando la voz de ese tenor que logró desarmar nuestros conceptos musicales. Su inesperada aparición todavía retumba en nuestro interior. Grande, gigante, en todos los sentidos. 

Palabras melosas 41. Rod Stewart

"I suppose I could collect my books and get on back to school
Or steal my daddy's cue and make a living out of playing pool 
Or find myself a rock and roll band that needs a helpin' hand 
Oh Maggie I wish I'd never seen your face" 


Maggie May
Rod Stewart

lunes, 30 de abril de 2012

La facilidad de hacer propio lo ajeno


Johnny Cash - Hurt

La capacidad interpretativa de Johnny Cash es tan absolutamente brutal que es complicado catalogar esta canción dentro de la sección Original versión. Es capaz de hacerla tan suya que es difícilimaginarla entonada por Nine Inch Nails o por cualquier otro. De hecho, el autor afirma que no ha vuelto a escuchar su propia versión después de oír la de Cash.


La canción comienza con las notas de una guitarra y ya en esas primeras notas percibimosla sabiduría, la experiencia y las vivencias de esa guitarra. Es increíble como unos pocos sonidos pueden transmitir tanto conocimiento. Como toda una vida puede mostrarse en el sabor añejo que se le presta a una melodía. Trece segundos después la voz de Cash inunda nuestros altavoces y la sapiencia detoda una vida comienza a desplegarse por toda la estancia. Su voz es portadora del conocimiento que otorgan los años, una voz ajada por las vivencias y que hace de la ausencia de matices su matiz principal. La intensidad crece como lo haría una enredadera, sin control y llegando hasta el último rincón de nuestras emociones. Guitarra y voz caminan de la mano para relatarnos un texto imprescindible. Tras medio minuto de canción los acordes de un piano llegan para que la guitarra obtenga un lugar sobre el que apoyar sus notas. Su presencia es secundaria por el momento. En el segundo 57 las seis cuerdas comienzan a cambiar la forma de su sonido y el piano obtiene cada vez más importancia. Desde el 1'16'' piano y guitarra se aúnan para hacer que la intensidad suba exponencialmente con cada nuevo acorde. Al mismo tiempo la narración de Cash permanece inalterable en su cometido y ese contrapunto hace que el tema alcance nuevas cotas de brillantez.



Una relativa calma vuelve a dominar la escena en los segundos posteriores al 1'36''. En el 1'49'' la canción retoma su estructura inicial, narración inalterable, guitarra constante y piano como apoyologístico. Una flauta aparece poco después pero su presencia es testimonial. En el 2'39'' comienza un Punto de No Retorno que se construye a si mismo poco apoco. La música edifica peldaño a peldaño una escalera de intensidad total, un lugar al que agarrarnos para no volver a soltarnos nunca más. El piano martillea nuestros oídos mientras la guitarra pasa a un segundo plano. La voz de Cash, ahora sí, tiene que ponerse en pie para que sus palabras no se vean enterradas bajo todos esos sonidos. Nosotros hace bastantes segundos que estamos enganchados a un tema magistral y a una interpretación sobresaliente.

La fuerza de la narración es devastadora y con cada nueva escucha no hace más que crecer. Nuestros sentimientos se aturden y el interprete consigue desarmarnos únicamente con la fuerza de su voz y el poder de sus palabras. La canción es única, su mensaje revelador.

Vuelve a sentirte atrapado, esta vez por su letra:





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